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¿Influye la genética en nuestra ideología política?

genopolitica

A mediados de los años 2000, una nueva palabra entró en el léxico académico: genopolítica (no confundir con geopolítica).

La genopolitica se define como la influencia de los genes en la actitud e ideas políticas de un individuo.

Buscando la raíz de nuestra ideología

Antes del siglo XXI, gran parte de la investigación sobre por qué y cómo vota se centró en el ambiente, en lugar de en la genética. En los años cincuenta y sesenta, por ejemplo, los sociólogos coincidieron ampliamente en que los hijos estaban profundamente influenciados por las ideas de sus padres.

 En las décadas siguientes, esa explicación ambiental se amplió para incluir otras variables, como la socioeconomía, la educación, la presión de los compañeros, la edad y el género. Aun así, la relación padre-hijo permaneció como un punto central en la comprensión de cómo se forman las afiliaciones políticas.

Hasta entonces los investigadores ni siquiera se habían planteado que la filiación política tuviese un componente genético. Al menos hasta el 2005.

El origen de la genopolítica

En ese año, un trío de científicos publicó un estudio innovador en la revista Political Science Review que sugiere que la genética del comportamiento tiene un impacto significativo en nuestro perfil político.

El equipo comparó los datos de encuestas que evaluaban las opiniones políticas y sociales de parejas de mellizos (que comparten el 50% de sus genes) y gemelos (que comparten el 100%).

Los resultados fueron clarificadores. Los gemelos idénticos coincidían en más puntos que los mellizos, confirmando el peso de la genética en política.

Según los cálculos de los investigadores, la genética es responsable del 53% de las posturas sobre asuntos sociales y el 14% responsable de la alineación con los partidos políticos.

Por primera vez, la literatura científica apoyó la noción de que la política funciona en la familia, no sólo en términos de socialización y valores, sino también en los genes transmitidos de padres a hijos. Y así nació la genopolítica.

En 2008, la genopolítica recibió un gran impulso en la exposición cuando el científico de la Universidad de California en San Diego, James Fowler, publicó un estudio destacando dos genes, MAOA y 5HTT, posiblemente vinculados al comportamiento político.

Ambos genes ayudan a regular la producción de serotonina en áreas del cerebro asociadas con el procesamiento del miedo, la confianza y la interacción social, los tres factores determinantes del comportamiento electoral.

Dicho esto, la identificación de un par de genes contribuyentes no significa que sean el único par que empuja a la gente a las urnas. En 2011, la National Science Foundation también publicó un informe elogiando el nuevo campo de la genopolítica, al tiempo que advirtió contra saltar a conclusiones erróneas de que el pogresismo o el conservadurismo pueden reducirse a un par de genes. Seguramente se trate de la interacción compleja de muchos de ellos, sin olvidar por supuesto la influencia del ambiente.

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