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Las pruebas genéticas indican que existe una relación entre ciertas dolencias comunes y nuestra herencia genética. En el caso de los dolores de espalda, se ha demostrado que la genética sería el principal motivo, debido al desgaste progresivo de los discos de la columna, que tienen como consecuencia un dolor crónico en la mayoría de los casos.

Esta semana analizamos la influencia de la genética en algunos de los dolores más comunes.

Cómo influye la genética en algunas dolencias comunes

Muchos dolores que padecemos habitualmente se producen a consecuencia del desgaste natural de los tejidos. Este desgaste es progresivo y es normal que se acelere con la edad, sin embargo, nuestros rasgos genéticos pueden provocar que el deterioro sea mayor, generando dolores a edades tempranas.  

La mayoría de los estudios se centran en dos zonas especialmente sensibles, el cuello y la espalda. En ambos casos, la estructura ósea es fundamental, ya que las vértebras tienen una influencia crucial en los dolores de espalda. La genética puede predisponer a que los discos de la columna se desgasten con mayor rapidez, produciendo dolores que podemos evitar si actuamos antes de que se produzcan.

Análisis genético y dolor de espalda

Diversos estudios han analizado a una serie de mellizos durante décadas, analizando el desgaste óseo y sus consecuencias en espalda y cuello. Los médicos todavía tienen muchas dudas de las causas que provocan el dolor de espalda, que además, es uno de los dolores más comunes en la edad adulta. Estas pruebas genéticas demuestran que la degeneración progresiva está en nuestros genes.

Como decíamos, se ha analizado este tipo de dolor tanto en mellizos, personas que comparten solo la mitad de los genes, como en gemelos, personas que tienen la misma formación genética, y los resultados han sido sorprendentes en la mayoría de los casos.  

Estas investigaciones han demostrado que los gemelos comparten muchos más casos de dolores en espalda y cuello que las personas mellizas. La conclusión es que el mapa genético tiene mucho que ver con ciertos dolores, producidos por el desgaste óseo habitual.

Una solución próxima

Todavía es complicado establecer soluciones fiables para este tipo de dolencias. Sabemos cómo se producen, pero debemos desarrollar soluciones que eviten la desaparición prematura del tejido.  

En cualquier caso, una vez detectada la causa genética es más sencillo determinar posibles soluciones que eliminen, parcial o totalmente, los dolores de espalda y cuello provocados por la edad.