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Genética y diabetes son dos conceptos relacionados. Numerosos estudios han demostrado que la diabetes tipo I y la diabetes tipo II podrían tener su origen en la genética humana en numerosos casos.

Conocer esta relación permite desarrollar mejores tratamientos y conocer la predisposición de una persona a desarrollar un trastorno de este tipo.

Qué es la diabetes y qué tipos de diabetes se conocen

La diabetes es un trastorno crónico, caracterizado por la incapacidad del páncreas para producir la cantidad de insulina que demanda el organismo. En ocasiones el problema no viene derivado de la cantidad de insulina generada por el páncreas, sino por su calidad.

Actualmente se estima que la diabetes afecta a un 6 % de la población en nuestro país, los casos aumentan con la edad, llegando a un porcentaje del 15 % en personas de más de 60 años.

Existen dos tipos de diabetes diferentes, dependiendo mayoritariamente de la edad a la que se sufre este tipo de trastorno:

  • Diabetes tipo 1: Esta diabetes la padecen personas jóvenes y se caracteriza porque el cuerpo deja de producir insulina. La consecuencia es que el cuerpo no puede transformar el azúcar de los alimentos en energía.
  • Diabetes tipo 2: Surge con la edad y está relacionada con la incapacidad del páncreas de generar suficiente insulina. A veces la diabetes tipo 2 también se genera porque la insulina producida no se utiliza adecuadamente.

Genética y diabetes, una investigación en busca de tratamientos más efectivos

Los últimos estudios muestran una relación entre genética y diabetes, y es que se ha demostrado en ratones que muchos de ellos ya presentan una predisposición, tanto a Diabetes Tipo I como a Diabetes Tipo II.

El resultado muestra que la clave está en las células beta pancreáticas, lo habitual es que las células beta pancreáticas sean resistentes, sin embargo, hay individuos que tienen células beta frágiles, y que por lo tanto, no pueden manejar el estrés que supone la transformación de la glucosa.

Las aplicaciones de este tipo de estudios son inmediatas, ya que sirven como base para investigar el origen biológico de la diabetes y desarrollar nuevos tratamientos para su control. Los nuevos medicamentos se centran en reforzar la acción de las células beta pancreáticas, con lo que se espera que los resultados superen a los conseguidos por los medicamentos que ya existen para reforzar la creación de insulina y evitar las consecuencias de la diabetes.